Los riesgos de sufrir un episodio de varicoflebitis o trombosis de las piernas varicosas aumentan con el incremento de temperatura estival

Las varices, esas venas hinchadas y retorcidas de tono morado o azulado que podemos apreciar bajo la piel, principalmente de nuestras piernas, no afectan exclusivamente a nuestra imagen o estética, sino que nos avisan sobre la presencia de un problema en nuestro organismo. Y sí. Siempre son molestas, dolorosas y peligrosas, debido al calor del verano, lo son mucho más por lo que es muy importante su control para no acabar en un servicio de urgencia.

Por ello desde la unidad de Medicina y Cirugía Estética, Muguerza Franco de la Clínica Euskalduna, nos parece imprescindible daros unos consejos preventivos para evitar estas alarmantes situaciones.

¿Qué provoca las varices?

Existen muchos motivos para su aparición, pero entre los primarios está: la herencia genética, mientras que en segundo lugar haber sufrido traumatismos o trombosis del sistema venoso profundo.

En referencia a su localización o anatomía tenemos las varices internas, como es el caso de muchas de las hemorroides que se encuentran dentro del recto. Dependientes de la vena safena interna, vena safena anterior y las que por el contrario dependen de la vena safena externa, las venas perforantes de la pierna…

Finalmente, en función del mecanismo causal, encontramos varices debidas a la disfunción del sistema venoso por reflujo o por obstrucción.

¿Quienes sufren varices?

Debido a los cambios hormonales, esta disfunción en la acción de retorno de la sangre desde las extremidades hacia el corazón afecta principalmente a las mujeres y personas de edad avanzada pero también y, sin distinción de género, a quienes trabajan mucho tiempo de pie como pasa en el sector de la hostelería o el de la moda.

Las varices como el resto de las enfermedades, empeoran con la edad, así que una buena política preventiva, un control constante y si es posible, su desaparición mediante laser o llegado el caso, con una intervención vascular, es nuestro mejor consejo.

Tipos de varices en función de su tamaño

Telangiectasias o arañas vasculares: dilataciones de venas muy pequeñas situadas dentro de la propia piel que, normalmente, no se ven a simple vista, aunque cuando se dilatan se puede apreciar su recorrido a través de la piel en forma de caminos de color azulado. Mayoritariamente son un problema exclusivamente estético.

Varices reticulares: dilataciones de venas subcutáneas visibles de pocos milímetros. Al ser mayores que las arañas vasculares cuando se dilatan son palpables y pueden ir asociadas a molestias ocasionales en forma de picor o piernas cansadas.

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Varices tronculares: dilataciones de los troncos principales del sistema venoso superficial o de sus ramas, claramente palpables y que producen molestias (picor, dolor, hinchazón, pierna cansada…). En ocasiones, especialmente en verano, se complican generando flebitis, sangrados o alteraciones cutáneas como el ennegrecimiento o atrofia de la piel y, en último grado, la ulceración.

Varices telangiectasias o arañas vasculares
Varices reticulares
Varices tronculares

Varices en tiempo de estío

El calor tiene como consecuencia un efecto vasodilatador que impide la llegada de la sangre al corazón, esto es lo que provoca la acumulación de la sangre, y la aparición de las varices: presentes, como antes señalábamos, en el 25-30% de la población adulta femenina.

Si bien hay que cuidarlas todo el año, es en esta época donde hay que aumentar las precauciones como:

  1. Tomar el sol, con moderación y usando un buen protector solar, evitando las horas centrales del día, donde el calor es más abundante.
  2. Mantener las piernas hidratadas, aplicando cremas vasodilatadoras o geles ríos sobre ellas, de una manera ascendente.
  3. Hacer ejercicio siempre es un buen aliado para activar la circulación de las piernas. Y no hace falta grandes esfuerzos sino ser ejercicios sencillos como caminar por la orilla de la playa, sentarte en el bordillo de una piscina y mover las piernas o nadar.
  4. Bañarse o ducharse, al menos las extremidades, con agua fría hará que la circulación de las piernas mejore, ya que el agua a una temperatura baja o media activa el retorno de la sangre retorne al corazón y que este se oxigene.

Acude a un especialista

Para prevenir la aparición de las varices es fundamental conocer los factores de riesgo que pueden controlarse con cambios en los hábitos diarios. Mantener una buena hidratación y alimentación ayudará a evitar la retención de líquidos y a calmar los síntomas del calor.

Hacer ejercicio como montar en bici, nadar o caminar una hora diaria es una de las mejores opciones para prevenir y disminuir las varices.

Sin embargo, si las varices empeoran o resultan dolorosas, será necesario acudir a un especialista o realizar una cirugía.

Si te preocupa la estética de tus piernas y sus venas varicosas, acude a la Unidad de Medicina y Cirugía Estética Muguerza-Franco donde podremos valorar y asesorarte sobre el tratamiento más adecuado. No olvides que tu salud es lo primero y limites la gravedad de tus varices a un simple problema de imagen Así que no esperes más porque el verano está a la vuelta de la esquina

FUENTES. MUGUERZA-FRANCO. GCI

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